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Lava el tatuaje con suavidad
Límpialo con agua tibia y un jabón neutro suave, sin frotar. Sécalo a toques con papel limpio o una toalla muy suave.
Guía de cuidados
Los primeros días son clave para la curación. Aquí tienes una guía sencilla de cuidados del tatuaje para proteger la piel, evitar errores frecuentes y ayudar a que la pieza cicatrice correctamente.
Un tatuaje recién hecho necesita limpieza, hidratación moderada y protección frente a roces, sudor excesivo y exposición solar. Seguir unas pautas claras durante la curación ayuda a mantener el color, la definición y el confort de la piel.
Esta guía no sustituye las indicaciones específicas que puedas recibir en tu cita, pero sí te sirve como base para entender cómo cuidar el tatuaje durante los primeros días y semanas.
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Límpialo con agua tibia y un jabón neutro suave, sin frotar. Sécalo a toques con papel limpio o una toalla muy suave.
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Usa solo la cantidad necesaria para mantener la piel confortable. Demasiado producto puede saturar la zona.
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No lo mantengas sumergido, evita piscinas y no lleves prendas muy ajustadas sobre la zona recién tatuada.
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Durante la curación es normal que la piel se pele. Deja que el proceso siga su ritmo natural.
Depende del caso y de las indicaciones concretas de tu cita, pero normalmente se limpia de forma suave y controlada, sin excederse ni manipularlo constantemente.
Sí. Durante la curación es habitual notar picor o descamación ligera. Lo importante es no rascar ni arrancar piel.
Conviene esperar a que la curación avance correctamente y seguir siempre las recomendaciones dadas en tu cita para evitar irritaciones o problemas en el resultado.